La guerra se extiende por Rafael Poch de Feliu
Con la próxima anexión a Rusia de los distritos ucranianos de Jersón, Zaporozhie y los territorios del Donbas, y con la movilización parcial decretada, el Kremlin lanza una señal inequívoca: “ante una amenaza existencial, no tenemos nada que perder y no vamos a ceder”.
Que Ucrania, a la que la OTAN quiere convertir en una temible potencia militar directamente enfocada contra Rusia, constituya una “amenaza existencial” para Rusia es discutible. De lo que no hay duda es que para el régimen ruso perder la actual guerra es perderse irremisiblemente. Una cuestión de vida o muerte para Putin. Y cuando Putin dice que para evitarlo “utilizaremos, sin duda, todos los medios de que disponemos” y que “esto no es un bluff”, hay que tomárselo en serio. Porque la opción de tomarse a broma una amenaza nuclear no existe.




