El autogolpe de Cs, una osada apuesta a romper la mayoría de la investidura por Daniel Galvalizi
Cuesta recordar un culebrón equivalente. El miércoles 10 de marzo de 2021 quedará en la memoria como el día (uno de los tantos) en que saltó todo por los aires. Parecía un Borgen castizo a una velocidad que solo puede proveer la tecnología del siglo XXI. Hace un año se vivía la entrada a un período muy dificil y de mucho sufrimiento social. El de estos días fue la antesala a un circo mediático y una lucha encarnizada por el poder.
El terremoto empezó en las derechas de la Región de Murcia pero sus réplicas sacudieron fuerte Madrid y se sintieron —y sentirán, claro— en toda España. Es la cosecha de una siembra de desconfianza entre el Partido Popular y Ciudadanos, éste último debilitado y recalculando su sitio en el mapa político. Su lucha por la supervivencia desde la renuncia de Albert Rivera los vuelve a poner en el mismo punto de partida: ser la marca blanca del liberalismo para cooperar y así contener a la izquierda.



