De historias, histerias y misiles sin zanahorias por Augusto Zamora R.
Andan de galas, golas y gulas en la OTAN con el ingreso de Suecia y Finlandia, como si ese ingreso transformara, por arte de magia, la realidad militar, económica y energética del mundo y, especialmente, del gallinero europeo, incorporando a Odín y Loki y su ejército de valquirias a las huestes de la Alianza Atlántica. La realidad es que no hay tal, sino todo lo contrario: si antes la situación pintaba mal, ahora pinta peor y, si sigue así, pintará de nuclear radiactivo. Lo explicaremos por partes pues, últimamente, entre temas tan relevantes como los fichajes en fútbol o quién brilló más en la amañada pseudo-competición de Eurovisión, no parecen andar las neuronas del personal en las mejores sinapsis. Están, más bien, cortocircuitadas y alguna fundidas.
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