Un Tribunal Supremo maoísta por Javier Pérez Royo
Los presos nacionalistas catalanes en prisión, como los ciudadanos chinos de los “ campos de reeducación ”, tienen que reconocer primero la justicia de la decisión del Supremo que los ha privado de libertad.
Cuando España se constituyó en un Estado social y democrático de derecho en 1978, jamás se pasó por la cabeza que el ministerio Fiscal y el Tribunal Supremo acabarían haciendo suyas esta doctrina puesta en práctica durante la Revolución Cultural. Jamás se me pasó por la cabeza que el objetivo de la «reinserción» del artículo 25 de la Constitución, desarrollado por la Ley General Penitenciaria, que fue la primera Ley Orgánica de la democracia española, la primera Ley Orgánica aprobada por las primeras Cortes Constitucionales, acabaría convirtiéndose para los políticos nacionalistas catalanes en una exigencia de «reeducación» con el objetivo de que «aprendan a respetar la
ley».

